No se lo pongas fácil a la salmonela

Julio, 2019

  • La incorrecta manipulación de los alimentos, unida a las altas temperaturas, es la principal causa de infección por salmonela.
  • Un huevo fresco, procedente de ponedoras controladas y manejado en condiciones higiénicas es garantía de seguridad alimentaria.

El huevo tiene una estructura biológica que hace difícil su contaminación y la penetración de gérmenes desde el exterior. Las gallinas ponedoras de las granjas comerciales españolas están vacunadas contra la salmonela. Pero una manipulación incorrecta de los huevos o de los alimentos que los contienen puede favorecer la contaminación microbiana y las toxiinfecciones alimentarias. La salmonelosis, una de las más frecuentes durante el verano, es provocada en la mayoría de los casos por la bacteria Salmonella Enteritidis. Los síntomas (diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre y dolor de cabeza) aparecen entre las 12 y 36 horas después de haber ingerido un alimento contaminado y persiste de 1 a 4 días.

Consejos para prevenir la salmonelosis

Seguir unos sencillos consejos nos ayuda a evitar toxiinfecciones:

  • Comprar siempre huevos con la cáscara intacta y limpia, de granjas autorizadas y controladas por las autoridades sanitarias, en envases etiquetados y con el código marcado en la cáscara.
  • Respetar la fecha de consumo preferente impresa en la etiqueta del envase del huevo (no es obligatorio que vaya también en la cáscara).
  • Guardar los huevos en el frigorífico. No lavarlos antes de ponerlos en el frigorífico. Pueden lavarse justo antes de usarlos.
  • No cascar el huevo en el borde de los recipientes donde los vayamos a batir, para evitar que caigan trozos de cáscara junto con el huevo.
  • No separar las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo.
  • Cuajar bien las tortillas y mantenerlas en refrigeración hasta su consumo, si no es inmediato.
  • Preparar la salsa mayonesa con la máxima higiene (y con un chorrito de vinagre o limón) y conservarla en el frigorífico hasta su consumo.
  • No dejar nunca los huevos ni los alimentos preparados con huevo a temperatura ambiente.
  • Conservar siempre en el frigorífico los pasteles, natillas, salsas, etc. y consumirlos en las 24 horas siguientes a su elaboración.
  • Evitar poner en contacto alimentos crudos o poco cocinados con alimentos listos para comer, ya que pueden pasar microorganismos de un alimento a otro (contaminación cruzada).

En España está prohibido legalmente desde 1991 el uso de huevo fresco para la elaboración de mayonesas y salsas en restauración colectiva. El Real Decreto 1254/1991 de aplicación a la elaboración y conservación de alimentos de consumo inmediato en los que figure el huevo como ingrediente, especialmente mayonesas, salsas y cremas de elaboración propia en restaurantes, cafeterías, bares, pastelerías, repostería, establecimientos de temporada, cocinas centrales, comedores colectivos y cualquier otro establecimiento que elabore y/o sirva comidas, obliga a sustituir el huevo por ovoproductos elaborados por empresas autorizadas para esta actividad, excepto cuando estos alimentos sigan un posterior tratamiento térmico no inferior a 75°C en el centro de los mismos.

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