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Los ácidos grasos poliinsaturados
del huevo
Los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI), especialmente
los ácidos docosahexanoico (DHA) y araquidónico,
son ácidos grasos esenciales, cuya presencia en la
dieta es imprescindible para el normal crecimiento, la función
cerebral o la agudeza visual, especialmente en los niños.
En un huevo de 62 g el total de lípidos (grasa bruta)
es de 6,2 g. De esta cantidad 1,8 g corresponden a los AGS,
2,5 g a los ácidos grasos monoinsaturados (AGMI), y
0,6 g a los ácidos grasos poliinsaturados (AGP). La
relación poliinsaturados: saturados es de 0,33. Los
ácidos linoléico y alfa-linolénico, precursores
de los AGPI 3 y 6, se encuentran en la yema en proporciones
del 0,6% y 1,2%, respectivamente.
El huevo como fuente de anticuerpos
Los anticuerpos son de indudable interés para favorecer,
estimular o mantener la respuesta inmune frente a determinados
procesos infecciosos. La inmunoglobulina IgY extraída
del huevo tiene ventajas mayores que la procedente de la sangre
de los mamíferos.
La clara contiene concentraciones relativamente bajas de
IgA y de IgM, mientras que en la yema la concentración
de IgG es bastante elevada (25 mg/ml). Los principales componentes
de la fracción soluble en agua de la yema del huevo
son las livetinas, con tres variedades (alfa , beta , y gamma
).
Los antioxidantes del huevo
La riqueza del huevo en fosfolípidos y lecitinas,
y el contenido en otras sustancias antioxidantes, como el
selenio y la vitamina E, o la presencia en la yema de carotenoides
en mayor o menor proporción hacen presumir la importancia
del huevo como alimento antioxidante.
Recomendar alimentos ricos en carotenoides, como determinadas
frutas y verduras, es una forma de proteger nuestras células
más expuestas a la oxidación. En el conjunto
de alimentos recomendables como antioxidantes conviene no
olvidar que el huevo puede tener especial interés,
porque junto a los fosfolípidos, lecitina, vitamina
E y Se, las xantofilas de la yema contribuyen a dotar a este
alimento de un valor especial para la salud.
La acción antioxidante de la vitamina E a nivel tisular
se ve potenciada por la presencia de selenio (Se) en el huevo.
De otro lado, la riqueza del huevo en selenio, y la importancia
de este oligoelemento en la prevención de ciertos tipos
de cáncer, viene a enriquecer el valor nutritivo del
huevo.
La colina
Por otra parte, el huevo es la mejor fuente dietética
de colina, componente importante en diversos procesos metabólicos,
en la construcción de membranas y del neurotransmisor
acetil colina. Dado que han sido detectadas deficiencias de
colina que llevan al padecimiento de deterioros hepáticos,
de crecimiento, infertilidad, hipertensión, cáncer,
pérdida de memoria
Se han fijado recientemente
unas ingestas adecuadas que son de 550 mg/día en varones
y 425 mg/día en mujeres, adultos, (más durante
embarazo y lactancia), que quedan prácticamente cubiertas
con el consumo de un huevo.
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