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El origen de la avicultura y la
producción de huevos en España.
El huevo de gallina es desde la antigüedad uno de los alimentos
más importantes para el hombre. Además da origen a un sector
específico en el conjunto de la producción ganadera y la industria
alimentaria.
La avicultura tiene su origen
hace unos 8000 años, cuando pobladores de ciertas regiones
de la India y China iniciaron la domesticación de algunas
familias del Gallus Gallus. Desde los valles de la India,
acompañando a las tribus nómadas, las gallinas cruzaron Mesopotamia
hasta llegar a Grecia. Más tarde los celtas facilitaron la
propagación de las gallinas por toda Europa. Aquellas gallinas
primitivas ponían alrededor de los 30 huevos al año.
Hacia el año 42 Columela, escribió en latín los "Doce
libros de la Agricultura". Entonces existían en la península
tres especies de gallinas: de carne, silvestres y africanas.
De estas gallinas posiblemente derivarían nuestras razas Leonesa,
Andaluza, Castellana y Prats.
Muchos años después, Gabriel Alonso de Herrera y Fray Miguel
de Agustín escribieron sobre "la crianza y gobierno de
las gallinas y otras aves". En 1884 Nicolás de las Casas,
en su “Tratado de la Crianza de las Aves de Corral”, sobre
zootecnia, economía y patología aviar, describe con minuciosidad
sobre estas ciencias incipientes. En este tratado el autor
describe algunos manjares, costumbres y hábitos gastronómicos
en los que los huevos tenían especial protagonismo.
A lo largo del siglo XIX,
e incluso hasta bien entrado el siglo XX, la avicultura en
España, como en otros países, seguía siendo una actividad
ligada al medio rural. Las gallinas buscaban el alimento por
su cuenta y únicamente recibían algo de grano, sobras de las
comidas del hogar y del huerto y un alojamiento no demasiado
frío en los meses de invierno.
A principios
de 1900 la avicultura industrial inicia los primeros
pasos favorecida por la Exposición Avícola celebrada en Madrid
en 1902 y a la que concurrieron razas de ponedoras de todo
el mundo, famosas ya por su aceptable nivel de producción.
Muy pronto, bajo los auspicios y sabiduría de D. Salvador
Castelló, la avicultura catalana comenzó a adquirir un auge
especial. En estos primeros años de desarrollo avícola la
selección en las razas de gallinas autóctonas permitió mejorar
sensiblemente la producción.
En las primeras décadas del siglo XX la producción y el consumo
de huevos eran relativamente bajos. Pero a partir de 1960
surge con potencia la avicultura intensiva y a finales de
esta década la producción de huevos superaba los 600 millones
de docenas.
Entre 1970 y1985 se asiste a una verdadera explosión de la
avicultura. La producción española alcanza los 900 millones
de docenas y el consumo interior crece paralelamente. A partir
de 1991 suceden grandes innovaciones en la tecnología de producción,
que provocan aumentos en la capacidad instalada, produciéndose
notables desequilibrios entre la oferta y la demanda que se
reflejan en fuertes bajadas de precios. En los años 90, España
ocupa el cuarto lugar en producción entre los países comunitarios
con unos 40 millones de ponedoras que abastecen la demanda
del mercado nacional.
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