Madrid, 24 de marzo de 2026.- El huevo es un alimento nutritivo y versátil, ampliamente estudiado por la comunidad científica y que forma parte de la cocina cotidiana por su facilidad de preparación, su asequibilidad y porque encaja en patrones de alimentación equilibrados. Además de aportar proteína de alta calidad, reúne nutrientes de interés como vitaminas y minerales, y puede consumirse en múltiples formas.
Este interés se refleja también en la evolución reciente del consumo en los hogares, según los datos del panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), entre noviembre de 2024 y octubre de 2025 el consumo de huevos creció un 3,1 % en volumen.
A pesar del amplio conocimiento científico disponible sobre su valor nutricional y de las garantías que ofrecen los huevos de la Unión Europea, con numerosas normas que establecen desde las condiciones de producción a las normas de comercialización, los consumidores siguen preguntándose sobre su seguridad, su perfil nutricional o su manejo adecuado.
Por ello, el Instituto de Estudios del Huevo (IEH) responde a algunas de las dudas más extendidas entre los consumidores.
Décadas atrás se recomendaba limitar su consumo, pero la evidencia científica actual demuestra lo contrario. Numerosos estudios confirman que consumir hasta un huevo al día no incrementa el riesgo cardiovascular y no afecta al colesterol plasmático en personas sanas.
El colesterol dietético, como el que aporta el huevo, tiene un mínimo impacto en el colesterol sanguíneo, a diferencia de las grasas saturadas y trans. El huevo, además, aporta antioxidantes como la luteína y la zeaxantina, que son beneficiosas para el sistema cardiovascular.
El color de la cáscara solo depende de la raza de la gallina. No implica diferencias en calidad, valor nutricional o sabor.
Todos los huevos comerciales cumplen los estándares europeos de seguridad y bienestar animal, independientemente del color.
Los huevos procedentes de gallinas particulares pueden parecer más “naturales”, pero no suelen tener los controles veterinarios, sanitarios y de alimentación exigidos a las granjas comerciales registradas para garantizar la seguridad alimentaria.
Los huevos comerciales garantizan trazabilidad completa, un control permanente de la alimentación y de la sanidad de las aves, y en particular, frente a la salmonela, porque las normativas europeas de producción de huevos así lo establecen, y las gallinas ponedoras están vacunadas obligatoriamente contra la salmonela.
Todos los sistemas autorizados por la UE (jaula acondicionada, gallinas sueltas en el gallinero, campero y ecológico) producen huevos con el mismo valor nutricional.
Las diferencias de precio se deben al sistema de cría, no a la calidad nutricional o a la seguridad alimentaria del huevo: las gallinas ecológicas tienen acceso al exterior, un manejo y alimentación que están certificados para que cumplan las condiciones de la normativa europea de producción ecológica. Por eso su coste de producción es mayor, pero eso no garantiza que aporten un plus nutricional.
Un huevo mediano aporta unas 70 kcal., equivalente a las que tiene una manzana o una naranja medianas. Es un alimento saciante, rico en proteína de alta calidad y con poca grasa saturada. Pero no es un alimento calórico.
Por eso, resulta adecuado en dietas equilibradas, en programas de control de peso y para deportistas, niños y personas mayores.
Hay muchas formas de comprobar que un huevo es fresco, pero no es recomendable mojar la cáscara del huevo. Para ello, es mejor ver la fecha de consumo preferente, y también observar al aspecto de la clara y de la yema al cascarlo. Si en la clara podemos distinguir bien la parte más densa que rodea la yema de la líquida, que se extiende alrededor, y la yema queda sobre esa parte densa de la clara con forma de semiesfera, el huevo es fresco. La clara completamente líquida y la yema aplastada, sin apenas sobresalir en altura sobre la clara, indican que el huevo es menos fresco.
Un huevo próximo a la fecha de consumo preferente o que no tenga aspecto de huevo fresco puede utilizarse siempre que su cáscara esté intacta y se cocine completamente. La fecha de consumo preferente indicada en el envase no es una fecha de caducidad, solo indica hasta cuándo el huevo se puede considerar fresco.
Es justo lo contrario: el lavado puede eliminar la cutícula protectora que sella los poros y previene la entrada de microorganismos.
En casa, solo deben lavarse justo antes de usar, nunca para almacenarlos.
Cocinar el huevo mejora la biodisponibilidad de sus nutrientes, permite aprovechar completamente las proteínas de la clara y elimina los riesgos microbiológicos.
Especialmente importante: la clara cruda contiene avidina, que bloquea la absorción de la vitamina biotina. El calor permite que podamos aprovecharla, y también hace que las proteínas de la clara del huevo puedan asimilarse por nuestro organismo.
La normativa europea de comercialización de huevos indica que no deben refrigerarse los huevos, para evitar saltos de temperatura que provocan condensación de agua en la superficie de la cáscara, y por lo tanto, riesgo de contaminación del huevo durante el transporte a nuestra casa y el almacenamiento posterior.
Pero en casa, deben mantenerse siempre en el frigorífico, entre 1 °C y 10 °C, para conservar su calidad y seguridad.
Los ovoproductos (clara, yema o huevo entero pasteurizados, líquidos o en polvo) son huevos o sus partes procesados, generalmente por calor, y producidos bajo estrictas normas de seguridad alimentaria en industrias alimentarias. Son ingredientes seguros, ampliamente utilizados por los profesionales de la hostelería e industria por sus ventajas higiénicas y funcionales. Y cada vez más presentes las tiendas en formatos pensados para el consumidor (clara pasterizada o huevo cocido, entre otros).
Permiten reducir los riesgos de manipular grandes cantidades de cáscaras en la cocina, utilizar solo la parte del huevo que se desee (clara o yema por separado), dosificar con precisión las cantidades y evitar el desperdicio alimentario.
Estas son algunas de las dudas más habituales, pero puedes encontrar más información y respuestas a las preguntas frecuentes sobre el huevo en la página web del Instituto de Estudios del Huevo y en sus publicaciones, disponibles de forma gratuita en la misma web.