Regulación y Normativa*

La producción, comercialización y consumo de huevos en la Unión Europea se rigen por un conjunto de normas que garantizan el bienestar y sanidad de los animales, la protección del medio ambiente, la seguridad alimentaria, la calidad, la trazabilidad y la protección del consumidor. Es el modelo europeo de producción de alimentos y se traduce en más de 70 normas que afectan a los distintos operadores a lo largo de la cadena alimentaria del huevo. 

Entre otros aspectos, definen las características de los huevos considerados como frescos, cómo deben producirse, clasificarse, etiquetarse y comercializarse, así como las condiciones de sanidad y bienestar animal y de reducción del impacto medioambiental que deben cumplir las granjas productoras.

¿Qué es un huevo fresco?

Los huevos destinados al consumo humano directo son los huevos de categoría A, también conocidos como huevos frescos. La normativa de producción y de comercialización de huevos comunitaria establece las características que deben cumplir estos huevos y que garantizan su calidad, frescura y seguridad alimentaria.

Los huevos frescos no pueden estar rotos, incubados o cocidos. Tampoco se pueden someter a ningún tratamiento de limpieza o de conservación. Y deben cumplir, además, las siguientes características:

  • La cáscara y la cutícula deben tener forma normal y estar limpias e intactas.
  • La altura de la cámara de aire no puede superar los 6 milímetros de altura. En el caso de los huevos que se comercializan con la indicación «extra», la altura de la cámara de aire no debe ser mayor a 4 milímetros.
  • La yema debe ser visible al trasluz solo como una sombra, sin contorno claramente discernible. Al girar el huevo, la yema debe moverse solo levemente y volver a colocarse en una posición central.
  • La clara debe ser transparente y traslúcida.
  • El desarrollo del germen debe ser imperceptible.
  • Olores y materias extrañas. El huevo no debe presentar materias ni olores extraños no intencionados (están permitidos los huevos comercializados como huevos aromatizados).

Normas especiales de manipulación del huevo fresco

Los huevos frescos no pueden:

  • Lavarse ni limpiarse, ni antes ni después de su clasificación.
  • Someterse a tratamientos de conservación.
  • Refrigerarse en locales o plantas donde la temperatura se mantenga artificialmente por debajo de 5 °C.

No se consideran refrigerados los huevos que se han mantenido a una temperatura inferior a 5 °C durante un transporte de duración no superior a 24 horas, o en locales de venta al por menor durante un plazo máximo de 72 horas.

¿Qué son los huevos de categoría B y para qué se utilizan?

Se clasifican como huevos de categoría B los huevos que no cumplen las características de los huevos de categoría A y no son aptos para el consumo humano directo (rotos, fisurados, sucios, incubados…).

Por ello los huevos de categoría B no pueden comercializarse como huevos frescos para consumo directo y deben destinarse a otros usos autorizados. Los que sean aptos para el consumo humano (por ejemplo, los fisurados o los sucios) se deben transformar en industrias autorizadas, para eliminar los riesgos microbiológicos.

Los huevos rotos, o los que tienen contaminación por encima de los límites permitidos, o que se han deteriorado y no pueden entrar en la cadena alimentaria, se destinan a otros usos no alimentarios (cosmética, extracción de compuestos químicos, correctores de suelos, fertilizantes, entre otros).

Clasificación de los huevos de categoría A por peso

Los huevos de categoría A se pueden clasificar para su venta según su peso, en cuatro clases diferentes:

Esta clasificación ayuda al consumidor a elegir el tamaño de huevo más adecuado según su uso en cocina.

Un estuche también puede contener huevos de categoría A de distintos tamaños. En estos casos, el etiquetado debe cumplir dos requisitos:

  • Indicar el peso neto mínimo de los huevos en gramos.
  • Incluir en una de las caras exteriores del estuche la mención «huevos de tamaños diferentes» o un término equivalente.

¿Qué significa el código marcado en el huevo?

Las normas de comercialización de los huevos destinados al consumo humano especifican las características de los huevos de categoría A y de categoría B, cómo se seleccionan y clasifican, las condiciones de los centros de embalaje y qué información debe proporcionarse al consumidor o al operador al que se destinan los huevos.

Los consumidores deben disponer en el momento de la compra de indicaciones sobre la categoría de calidad, el sistema de producción, el país de origen de los huevos, la empresa que los ha clasificado y sus condiciones de conservación, para hacer una compra informada.

Este tipo de información forma parte del etiquetado del huevo en la Unión Europea y contribuye a la trazabilidad y transparencia para el consumidor.

Sistemas de Producción de Huevos

Los huevos destinados al consumo humano deben producirse en granjas de gallinas registradas y controladas por las autoridades competentes. Las normas sobre las condiciones de producción en la UE establecen cuatro tipo de granjas según el sistema de cría: huevos de gallinas criadas en jaulas acondicionadas, huevos de gallinas sueltas en el gallinero, huevos de gallinas camperas y huevos de producción ecológica. El sistema de producción debe indicarse obligatoriamente en el etiquetado y en el marcado de la cáscara de los huevos.

Marcado en la cáscara

Todos los huevos frescos comercializados en la Unión Europea llevan un código impreso en la cáscara, conocido como código del productor.

Primer dígito: sistema de cría

El primer número indica el sistema de cría de las gallinas ponedoras. 
Veamos qué significa que los huevos sean 0, 1, 2 o 3:

  • Código 0: huevos de producción ecológica.
  • Código 1: huevos de gallinas camperas, con acceso al exterior.
  • Código 2: huevos de gallinas sueltas en el gallinero.
  • Código 3: huevos de gallinas criadas en jaulas acondicionadas.

Dígitos segundo y tercero: país de producción

Tras el número aparece un código de dos letras, una abreviatura que identifica el país donde se encuentra la granja de producción. Por ejemplo, ES indica que el huevo procede de una instalación situada en España.

Dígitos de localización de la granja

A continuación, el código incluye una serie de números que permiten identificar la granja de origen del huevo:

  • Los dos primeros dígitos corresponden a la provincia.
  • Los tres siguientes identifican el municipio.
  • El resto de cifras sirven para identificar la granja concreta dentro de ese municipio.

Gracias a este sistema de marcado en la cáscara, el consumidor puede conocer el origen del huevo y verificar el sistema de cría, reforzando la transparencia y la seguridad alimentaria. Las autoridades competentes usan, además, la trazabilidad total que ofrece este sistema para intervenir en la prevención o la gestión de posibles incidencias de seguridad alimentaria.    

Información en el envase

El etiquetado de los huevos en España debe incluir información clara y obligatoria para el consumidor. Entre los datos más relevantes se encuentran:

  1. Fecha de duración mínima, que no puede superar los 28 días desde la puesta.
  2. Número de huevos envasados, salvo que pueda determinarse claramente desde el exterior del envase.
  3. Categoría de peso, mediante letras (S, M, L o XL), indicaciones de peso o una combinación de ambas, con o sin la gama de pesos aplicable.
  4. Categoría de calidad, indicando categoría A o la letra A, combinadas o no con la palabra “frescos”.
  1. Identificación de la empresa que ha embalado o mandado embalar los huevos.
  2. Código del centro de embalaje, que permite identificar la instalación responsable del envasado.
  3. Sistema de cría de las gallinas ponedoras, obligatorio en los envases que contengan huevos de categoría A.
  4. Significado del código del productor, que puede figurar en el interior o en el exterior del estuche para facilitar su comprensión.
  5. Recomendación de conservación, indicando que los huevos deben mantenerse en el frigorífico una vez adquiridos

Conocer esta información permite elegir los huevos que cada consumidor desea comprar y mantener la seguridad alimentaria y la confianza en el control de la producción de alimentos hasta el origen.

Medio ambiente

El modelo de producción de huevos en la Unión Europea integra la protección del medio ambiente como uno de sus pilares fundamentales. Y establece las normas que deben cumplir las granjas, independientemente del sistema de cría utilizado.

Entre otras, comprenden aspectos como:

  • La gestión de residuos y subproductos generados en las granjas.
  • El control del impacto sobre el suelo, el agua y el aire.
  • El uso responsable y eficaz de los recursos naturales.
  • La correcta planificación y mantenimiento de las instalaciones ganaderas.

El objetivo es garantizar que la actividad productiva se desarrolle de forma sostenible, minimizando su impacto ambiental y asegurando la compatibilidad entre producción de alimentos, protección del entorno y desarrollo rural.

Gracias a este enfoque integral, el Modelo Europeo de Producción de Huevos es uno de los más exigentes del mundo en materia medioambiental, y contribuye a una producción responsable y alineada con los principios de sostenibilidad.

Bienestar animal

El objetivo es garantizar que la actividad productiva se desarrolle de forma sostenible, minimizando su impacto ambiental y asegurando la compatibilidad entre producción de alimentos, protección del entorno y desarrollo rural. Gracias a este enfoque integral, el Modelo Europeo de Producción de Huevos es uno de los más exigentes del mundo en materia medioambiental, y contribuye a una producción responsable y alineada con los principios de sostenibilidad.


La normativa europea en materia de bienestar animal regula, entre otros aspectos:

  • El espacio mínimo por ave, adaptado a cada sistema de producción.
  • Las condiciones de las instalaciones, que deben permitir comportamientos naturales como anidar, posarse o escarbar.
  • El acceso a elementos de enriquecimiento y zonas adecuadas según el sistema de cría.
  • El control del estado sanitario y la aplicación de medidas de prevención y vigilancia.
  • Las condiciones de manejo y control de las aves que garanticen su bienestar: alimentación y bebida,  luz, ruido, ventilación, supervisión de las instalaciones y las aves y formación de los trabajadores que atienden a los animales, entre otras.    

Estas normas son de obligado cumplimiento y están sujetas a controles oficiales por parte de las autoridades competentes, que verifican el cumplimiento de la legislación vigente.

El resultado es un sistema productivo que respeta las necesidades fisiológicas y etológicas de las gallinas ponedoras, refuerza las garantías de seguridad alimentaria y la confianza del consumidor en el origen, la protección del bienestar animal y la calidad de los huevos.

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