Usos del Huevo*
El huevo es un alimento indispensable en nuestras cocinas. Pero sus aplicaciones van mucho más allá del consumo doméstico. Su composición en nutrientes y sus numerosas propiedades funcionales hacen del huevo un ingrediente ampliamente utilizado en la industria alimentaria y en otros usos no alimentarios.
Además de consumirse como alimento fresco, el huevo se emplea como ingrediente en la industria alimentaria, por ejemplo, para la elaboración de salsas, postres, bollería, pastelería o platos preparados.
En el ámbito profesional y en la hostelería el huevo puede utilizarse como huevo fresco (en cáscara) o transformado en ovoproductos. Estos son huevos o sus partes (clara o yema) transformados para facilitar su uso profesional y garantizar la seguridad alimentaria.
Ovoproductos: ¿Qué son y para qué se utilizan?
Los ovoproductos son huevos o partes del huevo (clara o yema) transformados en industrias alimentarias autorizadas. Entre ellos están el huevo líquido pasteurizado, el huevo deshidratado (en polvo) entero o la clara y la yema por separado, el frito congelado, el huevo cocinado a baja temperatura.
También existen otras presentaciones como el huevo liofilizado, el cocido (pelado o sin pelar) o el huevo fermentado, que permiten ampliar las posibilidades de conservación, su uso culinario o su aplicación industrial.
El empleo de ovoproductos permite:
- Facilitar el manejo de gran cantidad de huevo en las cocinas profesionales.
- Emplear en cada caso el huevo entero o sus partes por separado (clara o yema).
- Mejorar la conservación y la manipulación del huevo.
- Reducir posibles riesgos microbiológicos asociados al uso de huevo fresco.
Uso del huevo y normativa alimentaria
En España, el Real Decreto 1021/2022, de 13 de diciembre, establece los requisitos higiénico-sanitarios para la utilización del huevo en establecimientos de comercio al por menor, e indica cuándo puede emplearse huevo fresco y cuándo debe sustituirse por ovoproductos, como el huevo líquido pasteurizado. En su artículo 9 indica los requisitos específicos para los alimentos elaborados con huevo.
Esta norma sustituye al Real Decreto 1254/1991, de 2 de agosto, que regulaba “la preparación y conservación de la mayonesa de elaboración propia y otros alimentos de consumo inmediato en los que figure el huevo como ingrediente”.
Dicho esto, los establecimientos pueden usar huevos frescos cuando los alimentos elaborados:
Se sometan a un tratamiento térmico donde se alcance una temperatura igual o superior a
70º grados
en el centro del producto o cualquier otra combinación de condiciones de tiempo y temperatura con la que se obtenga un efecto equivalente.
Se sometan a un tratamiento térmico donde se alcance una temperatura de
63º grados
durante veinte segundos en el centro del producto y se sirvan para su consumo inmediato, como huevos fritos, tortillas u otras preparaciones.
Las preparaciones en las que no se cumplan estas condiciones deben llevar ovoproductos en lugar de huevo fresco.
Además, los alimentos elaborados con huevo u ovoproductos que no se consuman inmediatamente y que no sean estables a temperatura ambiente deben conservarse a una temperatura igual o inferior a 8 °C y consumirse en un máximo de 24 horas, registrando para ello la fecha y hora de elaboración.
Propiedades funcionales del huevo en la cocina
Las partes del huevo presentan características específicas que permiten múltiples aplicaciones culinarias, en función de la composición y de las cualidades fisicoquímicas y organolépticas que se requieran en cada elaboración.
Gracias a esta versatilidad, el huevo se utiliza tanto en la cocina doméstica como en la profesional. También es un ingrediente de alimentos destinados a animales de compañía o de producción, por la elevada calidad nutricional que aporta.
Entre las propiedades funcionales de las proteínas de la clara está su capacidad para formar espumas estables, lo que permite la elaboración de mousses, suflés o merengues. Por otra parte, los lípidos y las proteínas de la yema intervienen de forma decisiva en la emulsión de salsas como la mayonesa y la salsa holandesa, entre otras.
El huevo entero conserva la mayoría de las propiedades tecnofuncionales de la yema y mantiene, aunque en menor grado, la capacidad espumante de la clara, por lo que su uso es habitual en recetas como flanes, magdalenas, pastas, barquillos, panes especiales y diferentes salsas.
Las propiedades funcionales del huevo en la cocina son la espumante (empleada, por ejemplo, en la elaboración de masas horneadas), la adhesiva y aglutinante (en embutidos, hamburguesas y pasteles de carne y pescado), la clarificante (en caldos y consomés), la coagulante y gelificante (en flanes, natillas y tortillas), la colorante (en pasta alimentaria), la emulsionante (en mousses y mayonesas), la anticristalizante (en turrones) y la aromatizante, entre otras.
En resumen, el huevo es un ingrediente que se emplea como un aditivo alimentario natural con múltiples funciones en la cocina doméstica, en la profesional y en la industria alimentaria.
Otros usos alimentarios de componentes del huevo
Además del huevo entero, existen partes o compuestos con interés tecnológico o como aditivos o complementos alimentarios. Por ejemplo:
- El calcio de la cáscara se está probando para pacientes con problemas renales que necesitan dietas bajas en fosfatos. También para enriquecer productos de pan y bollería, así como bebidas de frutas.
- La lisozima es una proteína del albumen, presente también en la saliva y las lágrimas. Se emplea como aditivo alimentario para favorecer la conservación de algunos alimentos y frenar el desarrollo bacteriano, por ejemplo, en vinos, quesos, vegetales y frutas, carnes o pescados. La lisozima para estos usos se extrae de la clara de huevo.
- La membrana de la cáscara del huevo, con una composición rica en colágeno, proteínas (entre ellas, lisozima, ovotransferrina, ovocleidina, clusterina, ovoqueratina, ovodefensina) y carbohidratos como ácido hialurónico y glucosaminoglicanos, se usa como suplemento para facilitar la recuperación articular producida tras la realización de ejercicio físico, o para reducir el dolor articular, especialmente de rodilla. También para la producción de péptidos biológicamente activos, especialmente péptidos con actividad antioxidante.
El huevo también tiene interés más allá de la alimentación. El fraccionamiento de sus componentes permite aprovechar sus propiedades en distintos ámbitos, como la cosmética, la salud, la industria o el medio ambiente.
Aplicaciones en cosmética y farmacia
Uno de los usos más conocidos del huevo es en tratamientos cosméticos. El huevo se ha utilizado tradicionalmente para contribuir a la regeneración del cabello dañado, motivo por el cual se emplea como base de mascarillas capilares. Asimismo, la membrana de la cáscara del huevo se utiliza en preparados cosméticos gracias a su composición rica en colágeno y ácido hialurónico.
Por su parte, la lecitina presente en la yema se emplea en la fabricación de liposomas, con aplicaciones tanto en cosmética como en el sector farmacéutico, debido a su capacidad para transportar sustancias activas y mejorar su estabilidad y absorción.
Aplicaciones biomédicas y tecnológicas
Las proteínas del albumen constituyen una fuente relevante de péptidos bioactivos con diversas propiedades. Entre las más estudiadas destaca la actividad antihipertensiva, que podría dar lugar al desarrollo de tratamientos novedosos. Otras proteínas, como la ovotransferrina y la fosvitina, presentan propiedades antibacterianas con potencial aplicación en medicina.
La ovomucina ha demostrado propiedades antitumorales in vitro y capacidad para interferir en la absorción del colesterol, lo que refuerza el interés biomédico de los componentes del huevo.
Especial relevancia tiene la inmunoglobulina del huevo IgY (g-livetina) que, al igual que la IgG, cuenta con amplias aplicaciones en inmunología. Se ha estudiado su uso en el tratamiento de infecciones intestinales, colitis, enfermedad celíaca, fibrosis quística, caries y otras patologías, ampliando el campo de aplicación terapéutica de los derivados del huevo.
Bioplásticos y nuevos materiales
A partir del fraccionamiento de la yema se han desarrollado bioplásticos capaces de formar películas protectoras. Estas pueden utilizarse tanto en aplicaciones alimentarias, (en la conservación de carnes, quesos o pescados), como en usos no alimentarios.
Gracias a su capacidad para fundirse a temperaturas relativamente bajas, estos materiales presentan interés como envases biodegradables, contribuyendo al desarrollo de soluciones sostenibles.
Aprovechamiento industrial y medioambiental de la cáscara de huevo
La cáscara de huevo, subproducto de la industria de elaboración de ovoproductos, tiene múltiples aplicaciones tanto a nivel industrial como doméstico, gracias a su composición rica en carbonato cálcico y a sus propiedades.
Entre sus principales usos en agricultura destacan:
Sector de la agricultura
• Economía Circular: Producción de forraje y abono.
• Corrector de Suelos: Regula el pH en terrenos ácidos.
• Control de Plagas: Helicida natural (anti-caracoles).
Usos Industriales
• Eco-friendly: Éxito en producción de biodiésel.
• Síntesis Química: Alta eficiencia frente a fuentes tradicionales.
• Remediación: Absorbe metales pesados.
• Tratamiento de aguas: Soporte para nanocompuestos.