Vacunación frente a influenza aviar de alta patogenicidad

 

Autor: D. Elías F. Rodríguez Ferri. Doctor en Veterinaria. Catedrático de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León. Académico de Número de la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España. Miembro de la Comisión Delegada del Instituto de Estudios del Huevo

 

17 de junio de 2022.- En los últimos años, y especialmente en la última temporada (2021/2022) los brotes de influenza aviar en Europa han afectado a millones de aves. Desde octubre pasado se inició una nueva temporada epidémica con introducciones de virus de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) por aves salvajes migratorias que se trasladaron después a aves domésticas, en particular en algunos países como Francia, donde desde diciembre se sacrificaron más de 16 millones de aves con un coste superior a los 160 millones de euros[1], una situación que se produjo también en Alemania, Holanda o Dinamarca, y que ha llegado también a afectar a granjas avícolas en España .

En la lucha contra las enfermedades infecciosas, particularmente en las producidas por virus, las vacunas representan el recurso más importante para prevenir su aparición y el elemento básico de su control, más allá de la aplicación de medidas estrictas de bioseguridad. Una vacuna es un compuesto que induce una respuesta específica por parte del organismo vacunado en forma de anticuerpos neutralizantes o el desarrollo y la proliferación de células capaces de eliminar el patógeno, en ambos casos con el desarrollo de memoria inmunológica.

Aunque las recomendaciones oficiales de la OIE van en la dirección de erradicar la influenza aviar altamente patógena (IAAP), tanto para limitar la carga viral a la que puedan exponer las especies susceptibles y su entorno, como a disminuir los riesgos de infección humana, lo cierto es que las graves pérdidas económicas por sacrificio, restricción del movimiento y demás medidas, han abierto el debate sobre el uso de la vacunación como parte de la cuestión del control de la influenza aviar en Europa.

Recientemente, los ministros de distintos Estados de la UE discuten sobre la posibilidad del uso de vacunas; así, en su reunión del Consejo de Europa del pasado 12 de mayo[2] se dio cuenta de “un planteamiento estratégico para el desarrollo de la vacunación frente a gripe aviar como herramienta complementaria de prevención y control” en el que se señala que “junto con la aplicación de medidas estrictas de bioseguridad, la vacunación puede complementar las medidas existentes en materia de prevención y control de la influenza aviar de alta patogenicidad y contribuir a la reducción del riesgo de que el virus siga propagándose entre la población de aves domésticas y, con ello, ayudar a reducir también la exposición humana”, considerando que “a la larga, la vacunación puede contribuir a reducir el sacrificio preventivo de grandes cantidades de aves sanas con el fin de controlar las epidemias de IAAP, lo que suscita una creciente preocupación en la sociedad y es difícil de conciliar con el objetivo de desarrollar un sistema alimentario europeo sostenible”.

En el mismo sentido se recuerda que “aunque las normas de la OIE y la legislación de la UE contemplan como posible la vacunación contra IAAP, diversas razones hacen que no se practique a gran escala, incluyendo la falta de vacunas eficaces y seguras aprobadas por la UE o el hecho de que la vacunación pueda representar un obstáculo a las exportaciones de aves domésticas y productos derivados, pues algunos terceros países aplican restricciones a la importación de animales vacunados o sus productos, estimando como necesarios más conocimientos científicos y evaluaciones de riesgo actualizadas”, por todo lo cual, se insta a la Comisión y a los EM a intensificar sus esfuerzos para desarrollar estrategias de vacunación para la prevención y control de la IAAP centradas en zonas, especies y prácticas de riesgo.

Es evidente que la solución, dada la variabilidad de los virus de la gripe aviar, sería una vacuna universal capaz de responder con efectividad frente a todos los subtipos y variantes, incluyendo no solo los subtipos de alta patogenicidad, sino también algunos de baja patogenicidad, habida cuenta de su capacidad demostrada para evolucionar hacia la patogenicidad elevada. Pero su desarrollo no es tarea fácil. De igual modo, una vacuna ideal debería ser potente, segura, estable a temperatura ambiente, administrada en una dosis única y de bajo coste y capaz de diferenciar animales vacunados de infectados (vacunas DIVA).

 

[1] Stokstad E. Wrestling with bird flu, Europe considers once-taboo vaccines. Science 2022; 376:682-683, 11 may

[2]https://www.consilium.europa.eu/es/press/press-releases/2022/05/24/council-approves-conclusions-on-a-strategic-approach-for-the-development-of-vaccination-as-a-complementary-tool-for-the-prevention-and-control-of-highly-pathogenic-avian-influenza-hpai/

 

Leer texto completo

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen: Virus de la influenza aviar (Fuente: FAO)

Tel: (+34) 910068197 – institutohuevo@institutohuevo.com  Copyrights © Instituto de Estudios del Huevo 2022