Importancia de la colina en la función cognitiva (Jornadas UCM-ASEN, 2020)

Los días 25 y 26 de febrero de 2020 se ha celebrado la 7ª edición de las Jornadas UCM-ASEN, “Nutrición para la mejora sanitaria en distintas etapas de la vida”,  dirigidas por las profesoras Rosa Mª. Ortega y Ana Mª. López, del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Entre las ponencias, destacamos por su interés la titulada “Importancia de la colina en la función cognitiva. Fuentes dietéticas”, presentada por la Dra. Ana M López Sobaler (Directora del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos. Grupo de Investigación VALORNUT-UCM, Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid).

 

RESUMEN: 

La colina es un nutriente esencial, y se considera una vitamina hidrosoluble del grupo B. Los humanos podemos producir endógenamente en el hígado pequeñas cantidades de colina, aunque no son suficientes para hacer frente a nuestros requerimientos. Por lo tanto, necesitamos obtenerlo de la dieta o suplementos para evitar que se produzca una deficiencia.

La colina es esencial para numerosas funciones, entre ellas la síntesis del neurotransmisor acetilcolina, las reacciones de metilación y la síntesis de fosfatidilcolina, un componente esencial de los fosfolípidos que forman las membranas celulares, y las lipoproteínas. La colina también es necesaria para el buen funcionamiento del hígado y su deficiencia se relaciona con alteraciones en el metabolismo de las lipoproteínas, síntesis anormal de fosfolípidos y daño oxidativo.

Los bajos niveles de estrógenos y algunas variaciones genéticas pueden condicionar una menor síntesis endógena de colina, lo que aumenta aún más los requerimientos en algunos individuos.

La deficiencia en colina, independientemente de que sea por una baja ingesta o por tener altos requerimientos, es un tema al que se debe prestar atención, especialmente en determinados periodos de la vida como son el embarazo y la lactancia. Este es un nutriente crítico durante del desarrollo fetal porque modifica la estructura de la médula espinal y del cerebro, influyendo en la memoria a largo plazo y en el riesgo de defectos del tubo neural.

La ingesta de cantidades de colina por encima de las recomendadas durante el embarazo se ha relacionado con un mejor funcionamiento cognitivo del descendiente, y los estudios en animales sugieren que el efecto en la descendencia se prolonga hasta edades avanzadas. Por otro lado, los estudios en humanos sugieren que los adultos que toman más colina obtienen mejores puntuaciones en test cognitivos relacionados con la memoria y tienen un menor riesgo de desarrollar demencia.

Las mejores fuentes de colina son de origen animal, que contienen mucha más colina en general que los alimentos de origen vegetal. Son muy buenas fuentes de colina los huevos (en este caso se localiza en la yema), las carnes, y los lácteos, y entre las plantas destaca el brócoli y las coles de Bruselas.

Algunos estudios han analizado el impacto de incluir o no en la dieta algunos alimentos que son buena fuente de colina, como los huevos, concluyendo que su eliminación de la dieta dificulta que se alcancen las ingestas recomendadas, mientras que su consumo en cantidades moderadas permite alcanzar una ingesta adecuada de la vitamina.

En la foto, un momento de la presentación de la Dra. Ana López.

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